El Estado de México es clave
para la legitimación de poder del Partido Revolucionario Institucional sobre la
sociedad mexicana.
Este partido político ha
gobernado el Estado por 88 años consecutivos, y se ha consolidado como un
partido de aceptación tradicionalista, y muy cercano a sindicatos y gremios
importantes.
Los más vulnerables a dichas
prácticas son ciudadanos humildes y con alguna problemática social (ancianos,
madres solteras, campesinos, niños, estudiantes, etc.), que son acarreados a mítines
políticos, a cambio de una “ayuda” económica.
Los incentivos económicos van
desde dinero en efectivo ($200 a $1500), a despensas, productos o tarjetas de
alguna índole comercial.
La Fiscalía Especializada parala Atención de Delitos Electorales (FEPADE), es la encargada de evitar estas
acciones, pero desgraciadamente la misma ciudadanía ha adoptado esta práctica
como un aspecto normal en campañas electorales.
El discurso político de “valores
y cero corrupción”, es rebasado por la falta de cultura política y cívica de
los ciudadanos, que son fácilmente manipulados por los políticos que se
aprovechan de la pobreza, el hambre, y la falta de educación de ellos.
El acarreo y la compra de
votos alteran la naturaleza de la “democracia”, comercializando y poniendo precio
a la participación y conciencia electoral del ciudadano.
Como consecuencia, la
población del Estado México ha sufrido a través de 88 años de políticos que no
buscan el bien económico-social, sino que solo les interesa mantener una línea de
poder en la entidad, esto uniéndose a los problemas de inseguridad y pobreza que
no cesan y se mantienen en la vida cotidiana del mexiquense.

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