La biodiversidad, también conocida por diversidad biológica, abarca el conjunto de todas las especies y seres vivos existentes en el planeta, como resultado del proceso de selección natural y de evolución de la vida a través de los años.
Durante los años en que se ha desarrollado la vida en el planeta, las condiciones de ella: físicas, climáticas, químicas, ambientales, etc., han cambiado y esto genera transformaciones en las características y cantidad de las especies de vegetales y animales existentes. Varias especies logran adaptarse a las variaciones, pero muchas otras desaparecen de forma natural. Si bien se trata de un proceso natural, el hombre acelera increíblemente este fenómeno de extinción.
La biodiversidad está disminuyendo rápidamente, mientras que nuestras demandas sobre la naturaleza aumentan y son insostenibles. Necesitamos 1,5 planetas para satisfacer nuestras actuales demandas de naturaleza.
El bienestar de la humanidad depende de recursos naturales como el agua, la tierra arable, los peces y la madera; y de nutrientes y control de erosión.
Los ecosistemas sostienen las sociedades que crean las economías. Lo inverso no funciona. Aunque los seres humanos son un producto del mundo natural, nos hemos convertido en la fuerza más dominante que da forma a los sistemas ecológico y biofísico; al hacerlo, no sólo amenazamos nuestra salud, prosperidad y bienestar, sino nuestro futuro.
Latinoamérica ha perdido el 83% de las poblaciones de peces, aves, mamíferos, anfibios y reptiles en los últimos 40 años. Ese impacto en la vida silvestre es mayor que las pérdidas globales en el mismo periodo, que son de 52%.
Hemos excedido la biocapacidad de la Tierra: usamos más recursos naturales de los que la Tierra puede generar y producimos más dióxido de carbono del que la Tierra puede absorber.
El Índice Planeta Vivo® (IPV), que mide las tendencias de miles de poblaciones de especies de vertebrados, presenta una disminución de 52 por ciento entre 1970 y 2010.
El número de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces en todo el planeta es, en promedio, la mitad de lo que era hace 40 años.
Cada año desaparecen 27.000 especies, lo que equivale a 72 especies por día, o 3 por hora.
La población mundial está talando árboles más rápido de lo que logran crecer; está cazando peces más velozmente de lo que los océanos pueden re abastecer; está extrayendo más agua de los ríos y otras fuentes de agua, de lo que las lluvias son capaces de llenar a corto plazo; y se emite más dióxido de carbono de lo que los árboles y océanos en el mundo pueden absorber.
La población mundial está talando árboles más rápido de lo que logran crecer; está cazando peces más velozmente de lo que los océanos pueden re abastecer; está extrayendo más agua de los ríos y otras fuentes de agua, de lo que las lluvias son capaces de llenar a corto plazo; y se emite más dióxido de carbono de lo que los árboles y océanos en el mundo pueden absorber.
La pérdida de biodiversidad y de sus servicios ecosistémicos afecta principalmente a los sectores más pobres, que dependen directamente de la naturaleza para sobrevivir – especialmente para el abastecimiento del alimento diario.
Ante la predicción de que, en 2050, la población humana se habrá incrementado en 2.000 millones, el reto de proporcionar la cantidad de alimento, agua y energía que necesitan todos es una perspectiva desalentadora.
Actualmente, casi mil millones de personas pasan hambre, 768 millones viven sin agua potable y 1.400 millones no tienen acceso a un suministro confiable de electricidad.
Por lo menos 2 mil 700 millones de personas que viven en las cuencas de los ríos tienen que almacenar agua por lo menos uno de los meses del año.
Es posible suplir todas nuestras necesidades energéticas con energías renovables, como la solar y la eólica, que son limpias y abundantes. El primer paso es aprovechar mejor la energía que usamos. Incrementando la eficacia de nuestros edificios, carros e industrias se podría reducir a la mitad la energía que empleamos.
El cambio climático y el agotamiento de los ecosistemas y los recursos naturales exacerbarán la situación. Mientras que los más pobres del mundo seguirán siendo los más vulnerables, el tema de la seguridad de alimentos, agua y energía nos afecta a todos.
Las soluciones “un Planeta” de WWF describe las mejores opciones para manejar, usar y compartir los recursos naturales dentro de las limitaciones del Planeta –de tal manera que se garantice la seguridad de alimentos, agua y energía para todos.
Las soluciones “un Planeta” de WWF describe las mejores opciones para manejar, usar y compartir los recursos naturales dentro de las limitaciones del Planeta –de tal manera que se garantice la seguridad de alimentos, agua y energía para todos.
- Preservar el capital natural.
Restaurar los ecosistemas dañados, detener la pérdida de hábitats prioritarios, expandir significativamente las áreas protegidas.
- Producir mejor.
Reducir insumos y desperdicios, manejar los recursos de manera sostenible, escalar producción de energía renovable.
- Consumir de manera más inteligente.
Adoptar estilos de vida de bajo impacto en la huella ecológica y patrones de consumo de alimentos más saludables, usar energía sostenible.
- Reorientar los flujos financieros.
Valorar la naturaleza y los costos ambientales y sociales, apoyar y recompensar la conservación, manejar los recursos de manera sostenible e innovadora.
- Gobernanza equitativa de recursos.
Compartir los recursos disponibles, tomar decisiones justas y ecológicamente informadas, medir el éxito más allá del PIB.
"Cuando el último animal muera, cuando el ultimo río este envenenado, cuando el último vegetal se seque, cuando el ultimo árbol se desplome...quizás el hombre entienda que el dinero no se come."



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