sábado, 6 de noviembre de 2010

Independencia, Revolucion y Verdadera Liberacion.....son Tareas Pendientes.

Durante siglos la espalda de la gran mayoría de los mexicanos ha cargado el yugo de la pobreza y el sometimiento. Desde hace 500 años, la historia de México se unió a la de un mundo donde los pueblos de América Latina, África y Asia fueron conquistados, explotados y obligados a rendir culto a una civilización ajena, erigida sobre los restos de culturas ancestrales. Los pueblos de México y del mundo hemos sido exprimidos y explotados para enriquecer y empoderar a las naciones, gobiernos, empresas o individuos que hoy dominan a un mundo empobrecido.

Como se hizo con los templos que alguna vez se erguían ante los ojos de los extranjeros, hoy quiere enterrarse viva la historia de un pueblo que busca liberarse de las cadenas de la opresión. Ayer fueron los españoles los que negaron nuestra vida, hoy son los dueños del dinero los que construyen las nuevas catedrales de la mentira y la opresión; hoy es la minoría que detenta el poder político y económico de este país el que le pone las cadenas a las manos del pueblo mexicano.
Siglos de luchas de independencias y de revoluciones, siglos de emperadores, presidentes, dictaduras, constituciones, elecciones, partidos y supuestos desarrollos y, sin embargo, México sigue hambriento y enfermo de pobreza, México sigue siendo esclavo, colonizado y explotado por unos cuantos.
El capitalismo ha impulsado como nunca el desarrollo de la tecnología, la ciencia y las comunicaciones; el mundo vive un auge de producción de mercancías y riquezas inaudito; no obstante, millones de seres humanos se mueren de enfermedades curables, hambrientos, analfabetos y sin haber podido construir alguna certidumbre para sus hijos y familias, quienes terminarán por emigrar a otros países como millones de mexicanos lo han hecho ya.

En ese manifiesto visualizábamos una historia de México donde todo parecía cambiar excepto la pobreza en la que se hunden millones de niños, mujeres y hombres, donde todo parece evolucionar excepto los gobiernos traidores y la persecución y asesinato hacia el pueblo que quiere ejercer su soberanía. La historia de una nación donde, pese a los grandes avances de nuestra civilización, seguimos reproduciendo la cultura de la enajenación y la manipulación del pueblo. Un país donde todo parece unirnos —el fútbol, la religión, etc. — excepto la esperanza de una organización del pueblo mexicano.
En ese año nos propusimos llevar la llama de la organización y la semilla de la conciencia hacia la construcción de un gran movimiento que hiciera del centenario de la Revolución la oportunidad para recuperar nuestra esperanza y nuestra fuerza de cambio social; sin embargo, en los últimos cuatro años hemos visto cómo el gobierno calderonista, como representante de toda la clase política y económica dominante, ha ido golpeando sistemáticamente al movimiento social, empezando por la represión en Atenco, a la appo, la negación del campamento contra el fraude, la represión específica a La otra campaña y el más reciente golpe al sindicalismo opositor a Calderón en la figura del SME.



Durante estos cuatro años nuestro país ha sido arrastrado a una crisis económica que tendrá consecuencias durante varias generaciones. A lo largo de este tiempo hemos podido ver cómo las contradicciones nacionales se unen al fracaso de las políticas neoliberales a nivel mundial, que han traído como consecuencia la destrucción de ecosistemas, migraciones masivas y violencia sistemática.
Hoy iniciamos el 2010 convencidos de que lo sé que se juega en este momento no es sólo la sobrevivencia de millones de mexicanos en extrema pobreza, sino la de la gran mayoría de la humanidad.
Este proceso de aniquilación de la especie humana se evidencia diariamente al tener que enfrentar fenómenos naturales y sociales altamente destructivos: el surgimiento de nuevos virus y, con ellos, de nuevas enfermedades sumamente agresivas que atacan masivamente a seres humanos débiles, a veces por desnutrición, en ocasiones por debilidades fisiológicas generadas por el confort y el sedentarismo; millones de seres humanos mueren por inanición o falta de agua; miles de millones diariamente sufren hambre y otros muchos males, originados por desequilibrios sociales o por fenómenos naturales violentos.
Diariamente se arrasan zonas boscosas que tardaron siglos en crearse; desaparecen especies vegetales y animales; los mares se contaminan de manera monstruosa; los casquetes polares y glaciares se derriten a velocidades dramáticas; el calentamiento global y la perforación de la capa de ozono amenazan con destruir todo rastro de vida. Según muchos estudios científicos, si seguimos con este ritmo de vida, la desaparición de la humanidad no será un asunto de siglos sino de décadas; en consecuencia, millones de niñ@s de hoy, vivirán su adultez de manera apocalíptica.

Por todo esto, hoy nos corresponde a todos los mexicanos defender la esperanza y la lucha por cambiar este estado terrible en que nos encontramos.
Tenemos derecho a un empleo digno, donde podamos expresar nuestras ideas e imaginaciones. Tenemos derecho a tener servicios de salud de calidad y con buenos tratos. Derecho a una casa donde quepan dignamente nuestras familias y sus esperanzas. Tenemos derecho a estudiar, a que millones de jóvenes puedan seguir sus estudios, elegir una carrera y laborar en su profesión.
Tenemos derecho a disfrutar de los beneficios de la tecnología y de la ciencia; a ver una televisión gratuita donde se transmita la cultura de nuestros ancestros y donde podamos informarnos de lo que ocurre realmente en este país. Tenemos derecho a salir a las calles sin miedo a ser asesinados por narcotraficantes, policías o militares.

Tenemos derecho a recibir la parte que nos corresponde de la ganancia que producimos socialmente.
Pero, sobre todo, tenemos derecho a cambiar las cosas. Derecho a decir basta cuando un gobierno represor y cínico como el que ahora usurpa el poder se burla de nuestra pobreza imponiendo nuevos impuestos, manteniendo los privilegios de terratenientes, empresarios o políticos.
Tenemos derecho a ser partícipes de la creación de nuestro presente y de nuestro futuro. Ésa es la gran lección de la Revolución y de la Independencia.

Y hoy, queremos gritar muy en alto que el pueblo tiene derecho a cambiar a sus gobernantes, a pesar de que las vías de transformación democrática y legal hayan sido bloqueadas con artilugios y corrupciones partidistas. El pueblo de México tiene el derecho y la obligación de defender no sólo su vida sino, sobre todo y antes que nada, la vida de las nuevas generaciones, cuyos futuros se ven cada vez más inciertos.
Es un deber de todos los mexicanos poner un alto a esta destrucción y a este saqueo que han impulsado los grandes monopolios empresariales y políticos que nos oprimen.
Es preciso arriesgarse haciendo un último esfuerzo.

Esta lucha es una carrera contra el tiempo, razón por la que hay que empezarla (o continuarla) hoy mismo, a marchas forzadas. Y la tarea es doble, pues no sólo hay que enfrentar a los sectores dominantes sino intentar convencer a millones de seres humanos que, aunque sobreviven en condiciones deplorables, ven que este barco se hunde y permanecen totalmente pasiv@s e indiferentes.
L@s que creemos que todavía hay futuro, l@s que pretendemos ser verdader@s revolucionari@s, mexican@s de hoy, consideramos que la conmemoración de la Revolución y de la Independencia de México puede ser utilizada para reflexionar con muchos seres humanos sobre lo que significa realmente la construcción de una sociedad realmente libre, democrática y revolucionaria.
Por ello convocamos a todas y todos los que coincidan con estos planteamientos a trabajar por la unidad con quienes nos proponemos luchar por la vida, construyendo un futuro colectivo, comunitario. Sabemos que el logro de este objetivo tiene que ser resultado de la suma de muchísimas voluntades; por ello, nos manifestamos respetuosos de todas las que se orienten en este sentido.

En este marco, reivindicamos todas las formas de lucha con principios que tengan perspectivas de hacer cambios reales y factibles. No nos podemos dar el lujo de dar rodeos inútiles; no son momentos de fracasos. Así, llamamos a realizar cambios pequeños o grandes, pero con la suficiente fuerza y perspectiva para articularse en una red que crezca a lo largo de la ciudad, del país y de América latina.
Hoy, en el umbral de una nueva década, y a cien años de la Revolución, afirmamos que es el momento de arar la tierra para sembrar estas semillas en cada uno de los pueblos, ciudades y estados de este país. Es necesario generar condiciones de organización y de conciencia a través de procesos culturales.
El pueblo organizado y consciente de su deber histórico habrá de expresar por las vías necesarias que puede y debe detener a quienes nos arrastran a la muerte, la pobreza y la desesperación.
En este 2010 no sólo queremos gritar que Zapata y Villa viven, sino que hoy la lucha de liberación vive en el corazón de todos los mexicanos.

Viva la lucha por la verdadera liberación.
Socialismo, Patria o Muerte.
Viva el pueblo de México que lucha organizadamente.
Libertad a Presos Políticos.
Muerte al mal gobierno de Mexico.
Viva la esperanza de nueva época para los mexicanos.
¡¡Viva México!!

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